Cadena de Suministro

La industria de la automoción denuncia el actual “ataque indiscriminado” al diésel

Mientras se resuelven las limitaciones actuales de los vehículos eléctricos, el presente y futuro inmediato pasa por los diésel, puesto que los de gasolina aumentan la huella de carbono.

La Asociación Nacional de Importadores de Automóviles, Camiones, Autobuses y Motocicletas, Aniacam, ha lamentado el “ataque indiscriminado” que está sufriendo el diésel por parte de la Administración y la incertidumbre generada en el consumidor que ha provocado una disminución del 6% en las matriculaciones de estos vehículos en lo que va de 2018. 

Para Aniacam, resulta fundamental avanzar hacia la transformación del parque automovilístico en España con vehículos respetuosos con el medio ambiente, pero hasta que exista una infraestructura suficiente y acumuladores de energía eléctrica que proporcionen la autonomía necesaria con recargas rápidas, habrá una transición de la que no se puede excluir al gasóleo. 

Tanto los esfuerzos que la propia Administración está haciendo, como la iniciativa privada, así como la investigación por parte de fabricantes de baterías y automóviles, conseguirán que las dificultades que limitan la compra de eléctricos se resuelvan a medio plazo.

No obstante, en el presente y futuro inmediato la solución son los diésel, dado que los vehículos de motor de gasolina aumentan la huella de carbono de forma considerable. De hecho, en un breve espacio de tiempo, los propulsados por gasóleo ya no emitirán prácticamente ningún elemento contaminante y podrán seguir reduciendo las emisiones de CO2.

Renovación del parque

Asimismo, en la Asociación siguen pidiendo medidas para fomentar la renovación del parque, puesto que los vehículos diésel anteriores al euro 5, matriculados antes de 2009, son muy contaminantes y deben retirarse paulatinamente del mercado, mientras que los anteriores a 2005 han de desaparecer de las carreteras.

En este sentido, critican la subida de impuestos al diésel que prevé el Gobierno o la aplicación de un nuevo impuesto, dado que empezarán a proliferar los automóviles de gasolina, con el consiguiente aumento de las emisiones de CO2 y se perderá la oportunidad de contar con una buena alternativa al vehículo eléctrico mientras no pueda estar plenamente operativo.