El Vigia

Los transportistas catalanes responden con unidad en contra del desvío obligatorio a las autopistas

Las marchas lentas provocan paros de hasta doce kilómetros en tramos de la AP-7, la A-7 y la A-2 en plena operación salida por el puente del Pilar.

Los transportistas catalanes han escenificado este viernes el rechazo unánime del colectivo al desvío obligatorio a las autopistas. Miles de camiones han protagonizado marchas lentas en las principales carreteras de la comunidad, provocando importantes retenciones en las cuatro provincias catalanas.

Según datos del Servei Català de Trànsit, las movilizaciones han afectado especialmente a la provincia de Tarragona, con tramos de hasta doce kilómetros de retención en la AP-7 y la A-7, así como en Barcelona, con seis kilómetros de congestiones en la A-2 en las proximidades de la ciudad y complicaciones del tráfico en la Ronda Litoral y en el recinto del puerto, donde se han concentrado más de 400 camiones. Trànsit también ha registrado paros en la A-2 en la provincia de Lleida y en la AP-7 en Girona, donde se han producido más de cinco kilómetros de retenciones. 

Las movilizaciones han coincidido con la operación salida del Puente del Pilar, en la que estaba prevista la salida este viernes de unos 485.000 vehículos del área metropolitana de Barcelona, por lo que la Generalitat ya había movilizado a más de 1.400 agentes de los Mossos d’Esquadra para reforzar la seguridad en las carreteras.

Las protestas de los transportistas son una medida contra los desvíos obligatorios a las autopistas de peaje, que desde el pasado mes de septiembre se aplica en dos tramos de la N-340, desde Alcanar y entre Altafulla y Vilafranca del Penedès, y en la N-240, en Les Borges Blanques, donde los camiones son obligados a tomar las autopistas AP-7 y AP-2 respectivamente. 

La convocatoria de las marchas lentas de este viernes parte de una iniciativa de la tarraconense FEAT, en contra de las restricciones pactadas entre la Generalitat y el ministerio de Fomento, bajo el anterior Gobierno del PP, ante la presión de los alcaldes del Baix Ebre y el Tarraconès, provocada por el incremento de la inseguridad vial en estas carreteras que atraviesan los núcleos urbanos de varios municipios. A la protesta se han ido sumando progresivamente el resto de organizaciones del transporte de Catalunya, entre ellas, los transportistas de los puertos de Barcelona de Cotraport, así como las asociaciones que integran la Confederació Empresarial de Transports per Carretera (Cetcat), entre las que figura la poderosa Transcalit.

Las protestas de Catalunya cuentan también con el apoyo de la principal patronal española del sector, la Confederación de Empresas de Transporte de Mercancías (CETM), que se ha manifestado en diversas ocasiones en contra de los desvíos obligatorios a las autopistas, que comenzaron el año pasado en La Rioja, donde los camiones que transitan por la N-232 son obligados a utilizar la autopista AP-68, con bonificaciones del 75% del coste del peaje, superiores a las pactadas en Catalunya, que apenas alcanzan el 50%.